Hospital clínico de Valladolid o como cargarse la lactancia materna

Como os dije en mi anterior entrada voy a contaros como trata el tema de la lactancia materna el hospital clínico de Valladolid que es donde nació Alba.

Cuando fui a monitores por primera vez me quede gratamente sorprendida porque estaba todo lleno de posters fomentando la lactancia materna, listas de las ventajas de la lactancia y muchas fotos bonitas que parecían indicar que en este hospital se fomenta la lactancia. Todo muy bonito. Recuerdo que se lo comenté a mi matrona en una de las clases preparto y me miro con cara de circunstancias, me comentó muy discretamente que bueno, que a veces no era todo tan bonito pero no me dijo más.

Alba como ya os he contado nació por cesárea, y fue todo bastante rápido. Yo no estuve en postoperatorio, nada más coserme me llevaron a la habitación y enseguida me trajeron a la niña. Enseguida quise ponermela al pecho, como recomiendan para iniciar la lactancia lo mejor posible.

Mi intención era coger a mi hija apoyando la espalda en la cama reclinable y acercarla suavemente a mi pecho izquierdo, era el que durante el embarazo había tenido alguna gotita de calostro y yo tenía la sensación de que era el “mas lleno”. Hacerlo con tranquilidad y tomándonos nuestro tiempo, tampoco había prisa.

En lugar de eso de repente me vi rodeada de enfermeras que sin dejarme reaccionar me “ayudaron” a quitarme el camisón (era de los de culo pajarero) y poniéndome a la niña tumbada a mi lado derecho, me cogieron el pezón de la teta derecha y sin ningún miramiento se lo embutieron a Alba en la boca. La pobre niña boqueaba como un pez fuera del agua, el instinto de succionar lo tenia y bien fuerte, pero tampoco hacía falta tantas prisas. Era como si estuvieran haciendo “algo que hay que hacer” una vez vieron que la niña tenía la teta en la boca, desaparecieron tan rápido como habían venido y ya nos dejaron en paz. Parece ser que allí la consigna “para fomentar la lactancia” es limitarse a embutir el pezón en la boca y ya está, si la madre o el bebé están cómodos o no es irrelevante y nada de quedarse a ver si realmente el bebe ha enganchado bien o de dar algún consejo. Y la misma técnica para todas, la lo mismo si eres plana como una tabla de planchar o si tienes un pecho excesivamente grande (como es mi caso). Todas tumbadas y con el mismo pecho.

En cuanto se fueron pude coger a mi hija en brazos, ponerme cómoda y acercarla a mi pecho para que pudiera engancharse. Y lo hizo muy bien, como ya he dicho el instinto de succión lo tenía muy fuerte, de hecho la pobre iba pegando chupetones a todo lo que se le acercaba a la boca. Y pudimos estar un buen rato tranquilas, conociendonos y aprendiendo juntas. En mi caso al tener tanto pecho me resulta muy incómodo estar tumbada para dar de mamar, me resulta más cómodo estar sentada con la espalda erguida.

A partir de ese momento cada vez que Alba se despertaba la ponía al pecho, yo no sé si llegó a sacar calostro, supongo que si, pero es normal que la leche tarde dos o tres días en subir, a veces incluso más por lo que también es normal que el bebe pierda peso.

Una cosa que no me pareció nada bien es que quieras o no te pongan al bebe al pecho sin preguntar si has decidido dar pecho o no, esta muy bien que se fomente la lactancia materna pero también creo que hay que respetar a las madres que no quieran dar pecho por los motivos que sea.

Me tocó compartir habitación con una chica que acababa de tener gemelos, como no tenía leche a los niños les estaban dando biberones “de apoyo” cada tres horas. Me sorprendió mucho la cantidad de biberones que les daban, una cosa es que los niños estén perdiendo peso y se les de algún biberón para mantener el peso hasta que a la madre le sube la leche, pero darle un biberón cada tres horas yo no lo considero apoyo, más bien sustitución. Recuerdo que se lo comenté a Juanjo y pensé que para cuando a la chica le subiera la leche los niños estarían tan acostumbrados a la “comodidad” del biberón que les iba a costar muchísimo acostumbrarse a la teta.

Efectivamente, para cuando mi compañera de habitación tuvo leche y tenía en cantidad, los gemelos ya no estaban por la labor de chupar teta, ¿Para qué si con el biberón no tenían que hacer esfuerzos? Ella le comentó a varias enfermeras que había traído un sacaleches y que si no podía darles su leche en lugar de la de polvitos, la respuesta “No, eso hazlo en tu casa si quieres, pero aquí no”. Bonita respuesta… Claro que yo no hubiera preguntado si “podía” yo directamente lo habría hecho. Huelga decir que los gemelos salieron del hospital alimentándose con leche artificial y con una lactancia materna echada a perder. Y desgraciadamente no es el único caso que vi.

Volviendo a mi historia, el segundo día empezaron a venir enfermeras a decirme que Alba estaba perdiendo peso y que eso era porque no la ponía al pecho, me quede alucinando, pero si cada vez que entraban me la veían enganchada a la teta, lo que pasaba es que aún no había subido la leche. Así se lo dije a una enfermera, la respuesta, “no me creo que no tengas leche ya, yo te demuestro que eso es mentira” y sin darme tiempo a reaccionar me agarró el pezón derecho y empezó a retorcerlo, no saco nada, ni una gota (Alba acababa de estar un buen rato en esa teta) y al ver que no conseguía nada probó con el otro pecho, una triste gotita consiguió sacar, que por cierto era lo mismo que me llevaba saliendo desde el sexto mes de embarazo. Al ver que realmente no tenía leche aún, me soltó un “bueno tu misma” y se fue ofendida. Como si yo realmente tuviera leche y estuviera diciendo que no tenía aún por algún oscuro motivo, ¿por que voy a decir que no tengo si tengo, que voy a ganar?

Como os contaba cada vez que Alba se despertaba yo la ponía al pecho y ella mamaba, pero la leche no me subió hasta el tercer día, cosa que con una cesárea es bastante normal. Yo no estaba preocupada porque sabía que en cuanto empezara a salir leche la nena recuperaría lo perdido pero parece ser que en este hospital enseguida “recetan” biberones. Y así fue, vino la pediatra y me dijo que le iban a dar biberones de refuerzo. Creo que me debió ver la cara porque después de decírmelo añadió “bueno, si no tiene bastante con tu leche”.

Y así empezaron a traer biberones cada tres horas, nadie se paró a decirme que para que Alba no se liara con el pecho y la tetina era mejor que se lo diera a cucharadas o a sorbitos en un vasito o con una jeringa, no, te dejaban el biberón cada tres horas y se iban tan tranquilas.  porque la consigna era que los bebes mamaban cada tres horas y todos al mismo tiempo, claro así es más cómodo para ellas, no se van a molestar en prepararte un biberón “de apoyo” cuando tu bebe decida mamar, que eso sería mucha molestia. Menos mal que me había informado bien de lo que hay que hacer en casos así, es una lástima que no se preocupen de detalles tan pequeños como estos que pueden hacer que triunfe o fracase la lactancia.

Como realmente Alba estaba perdiendo peso y yo tampoco voy a ser más papista que el papa, si que le dí algún biberón, pero lo que hacía era verterlo poquito a poco en la tapa de la tetina, esa que parece un vasito y se lo iba dando a sorbitos, poquito a poquito para que no se atragantara, si, me tiraba más rato, pero es como hay que hacerlo.

Finalmente el tercer día me subió la leche y Alba empezó a alimentarse, automáticamente dejé de darle la leche de polvitos, si yo ya tenía leche, ya no era necesaria.

Otra cosa que no me gusto nada es lo contradictorio que es el personal, unos te dicen blanco y otros te dicen negro y tu que eres primeriza y en principio confías en ellos no sabes que hacer, por ejemplo una enfermera me recomendó que usara la almohada para apoyar a Alba y que así estuviéramos más cómodas, al rato llega otra enfermera y me dice que “para que tanta almohada y tanta tontería, los niños no tienen que estar cómodos que si no se duermen” y tu te quedas con cara de seta pensando que hay una cámara oculta y que te están tomando el pelo. Tampoco me gustó nada la manera de “despertar” a la niña si se dormía al pecho, dándole golpecitos en la cabeza, a punto estuve de decirle que se diera los golpecitos en un sitio poco fino y que dejara a mi niña en paz.

Finalmente decides hacer lo que te sale de las narices y pasar olímpicamente de ellas, avisé de que no me trajeran más biberones puesto que ya tenía leche y no se los iba a dar, ¿Para que hacer el gasto si no se van a usar?, respuesta “Ah, no, a nosotras nos han dicho que los traigamos, pues los traemos, si tu no quieres dárselos, allá tú”, supongo que pensaron que me iba a acojonar y a embutirle los biberones hasta el fondo.

Otra cosa que están haciendo es recomendar pezoneras a todas las madres, incluida a mi, que caí como todas y mandé a Juanjo a comprar unas. Conseguir eliminarlas me costo luego bastante esfuerzo, realmente yo no necesitaba pezoneras, estas hacen que las tomas sean eternas y la leche del final muy difícil de extraer por lo que el bebe se cansa y no la toma. Hasta mi matrona nos lo comentó un día en el taller de lactancia, estaban llegando todas con pezoneras cuando realmente no las necesitábamos.

Por fin el cuarto día consideraron que Alba ya había recuperado peso suficiente y nos dieron el alta. Copio literalmente lo que pone en el informe del Alta:

“Poner al pecho cada 3-4 horas. El niño irá poco a poco adoptando su propio horario; no conviene darle antes de que hayan pasado 2 horas, ni dejar que pasen más de 4 horas de intervalo durante el día; por la noche no es necesario despertarle. Mantener al niño entre 8-10 minutos a cada lado. Comenzar la toma por el lado que fue último en la anterior”

Vamos, lo de 10 minutos en cada teta cada tres horas… alucine conforme lo iba leyendo y suerte que por la noche no hay que despertar al niño…

Menos mal que añaden:

“También puede utilizar si lo desea la técnica de libre demanda, ofreciendo el pecho cada vez que el niño lo solicite”

Con lo que lo arreglan un poco, pero lo terminan de cagar cuando también incluyen:

“Después de cada toma de peche ofrecerle un biberón de ‘marca de leche’ preparado con 30 ml. de agua hervida y un cacito de polvo”

Así que salimos del hospital con la indicación de dar pecho cada tres horas, 10 minutos en cada pecho y después una “ayuda” de biberón, lo de la “técnica de libre demanda” se les olvidó contármelo, lo ponen en el papel pero nada más, supongo que un poco por compromiso.

LMPara finalizar, solo contaros que Alba ya tiene dos meses, que desde que salimos del hospital no ha vuelto a probar la leche de polvitos y que está creciendo estupendamente sin ningún tipo de “ayuda”. Al principio la lactancia fue dura, ella era pequeña y no se agarraba correctamente, me hizo grietas, dolía darle el pecho, pero yo ya sabía que esto podía pasar y que solo era cuestión de paciencia y de dejar que Alba creciera y aprendiera a coger bien el pezón.

Y así ha sido, ahora se engancha de maravilla y tengo la satisfacción de ver como mi hija crece por días con la seguridad de que le estoy dando lo mejor que le puedo dar.

 

NOTA: La llamo “leche de polvitos” porque “leche artificial” me suena muchísimo peor, no lo hago con tono despectivo. Sé que muchas mujeres no pueden o no quieren dar pecho por los motivos que sea y evidentemente es totalmente respetable, pero me apena mucho ver como hay mujeres que quieren dar pecho y por culpa de una mala información renuncian a ello.

 

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2 meses

Ayer Alba cumplió dos meses. Y lo celebramos vacunándola 🙁 pobrecita, tres pinchazos acompañados cada uno con un aullido de dolor y un ratito de llanto, la verdad es que se portó muy bien, no lloró demasiado, yo esperaba que le costaría más calmarse.

También la pesaron y tallaron, nos dijeron que va ganando peso estupendamente, ya ha llegado a los cuatro kilos! me dijo la enfermera que ya “ha entrado en curva” y parece ser que eso es muy bueno. En concreto pesó 4,150 gr y mide 54,5 cm.

Como ya sabéis que me encantan los gráficos aquí van dos, uno con el peso y otro con la altura. No soy muy amiga de percentiles y cosas así, no me gustan las comparaciones y los percentiles al fin y al cabo son eso, comparaciones con otros niños. Mi nena está creciendo bien, a su ritmo, es pequeñita pero no importa, lo importante es que es una niña vivaracha que está empezando a descubrir el mundo y que come, duerme, mea y caga con normalidad, que es lo que tiene que hacer 🙂

Altura Peso

La lactancia está más que establecida, ahora en 5-10 minutos vacía la teta, incluso me estoy sacando leche y congelándola para el futuro o por si surgiera un imprevisto que me impidiera darle teta.

Y de momento estamos disfrutando de ella todo lo que podemos, que es verdad que crece muy rápido, cada día nos sorprende con algo nuevo 🙂

 PD. Sigo teniendo pendiente la entrada donde cuento la patética forma que tiene el hospital clínico de Valladolid de tratar la lactancia, ya está prácticamente terminado, me queda ponerlo “bonito”.

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