¿Comeré berberechos?

Hace ya bastantes años estuve trabajando en una empresa de mensajería, gente muy maja todos. Recuerdo que una de las chicas de administración me contaba que le pirraban los berberechos, pero que desde que su hijo los había probado nunca más había vuelto a comerlos.

berberechosEl motivo era que al crío le encantaban también y claro, cada vez que los pedían en un bar o abrían una lata, veía al niño comerlos con tanto gusto que no era capaz de “quitarle” ninguno. Cuando lo contaba recuerdo que decía, “ya sé que puedo abrirme una lata cuando él no esté y comérmelos, pero no soy capaz, solo de pensar en lo que estaría disfrutando mi hijo, se me van las ganas”.

higadopolloYo pasé algo parecido con mi sobrino mayor. El hígado de pollo o conejo me gusta mucho, muchísimo, y mi madre siempre que había me lo preparaba para mi, al resto de la familia no le hacía ni fu ni fa, así que el hígado durante años fue solo para mi. Pero nació mi sobrino. Y creció. Y probó el hígado. Y la cagamos, porque resulta que le gusta tanto como a mi, así que cuando había hígado en casa mi madre lo preparaba para los dos, sé que podía haberlo compartido con él, pero me pasaba como a mi compañera, lo veía disfrutar tanto que prefería que se lo comiera él.

fresas

Sé que en un futuro a Alba le gustará algo con pasión, y sé que si es algo que también me gusta a mi no volveré a probarlo si está ella, porque sé que preferiré ver como lo disfruta ella. Creo que va implícito en el trabajo de madre.

De momento de la cosecha de fresas de esta mañana en el macetohuerto este ha sido el equitativo reparto, una fresa para papá, una fresa para mi, tres fresas para Alba. La grande para ella, por supuesto.

¡Aunque con un poco de suerte le pirrará el salmón ahumado y el que se chinchará será el padre!

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