Porque yo lo que quiero es que mi hija sea feliz, no superdotada.

“¡os ias, mamá!, ¡os ias, papá!, ‘os ias foi!” Y así nos despertamos cada día (os ias = buenos días)

“iaias, mamá” cuando le das algo. (iaias = gracias)

Y para nosotros es mucho más importante que aprenda esto a que aprenda inglés, a contar o a hacer raíces cuadradas con dos años. Y esto lo aprende simplemente viendo como lo hacemos nosotros.

Si, supongo que cada uno tiene sus prioridades, no queremos una hija superdotada y por ello no le pasamos bits, ni la estimulamos ahora que su cerebro “es una esponja” ni aprovechamos para meterle en la cabeza cosas que no necesita y que ya aprenderá en su momento.

Queremos una persona que sea educada y respetuosa con todo el mundo y sobretodo que sea feliz.

Lo que expongo a continuación es MI opinión, es lo que pienso y así lo expongo, sin intentar convencer a nadie y sin buscar que nadie se justifique si no piensa igual que yo. En este mundo todos tenemos derecho a tener nuestra opinión, si alguien se siente atacado que haga una retrospección y piense por que le sientan mal mis palabras, que mire en su interior, pero que no se intente justificar, no es necesario, cada uno hace lo que cree conveniente.

foto-de-niño-estudiando-con-muchos-librosRespeto a la gente que quiere estimular a sus hijos para que sean muy inteligentes, supongo que todos tenemos algún complejo que queremos compensar con nuestros hijos, pero estoy absolutamente convencida de que estimular a un niño para que “se haga más listo” es una pérdida de tiempo, los niños serán lo inteligentes que tengan que ser y forzarles “para que sean más listos” es similar a entrenarles para que sean buenos futbolistas o grandes bailarines de ballet o concertistas de piano, si van a ser unos cracks lo serán igualmente empiecen a los dos años o a los cuatro o a los ocho. Tu hijo/a será inteligente si tiene que serlo, de la misma forma que será guapo/a, alto/a o moreno/a. Tu hijo será lo que tenga que ser, por mucho que te empeñes en “adiestrarle” como si fuera un monito para que “aprenda cosas” que posiblemente en ese momento no le van a servir para nada y que no, no creo que recuerde en un futuro.

Y si resulta que es superdotado, prepárate, porque no, no te creas que tu hijo va a ser más feliz, posiblemente todo lo contrario, las personas superdotadas no son más felices, ni tienen más oportunidades, ni son más ricas ni tienen mejores trabajos.

Todo esto viene a cuento porque veo como la gente se vuelve loca intentando que sus hijos sean los más listos y se empeñan en “llevarlos a la guardería para que espabilen” o a clases de ingles con cuatro meses para “que se hagan bilingües” (menudo TIMO son las clases de inglés para bebés, si tu no hablas inglés ya puedes llevarlo a clases y gastarte la pasta, tu hijo NO será bilingüe en la vida, como mucho aprenderá el idioma, pero eso no es ser bilingüe).

Cuando Alba era pequeña (más pequeña de lo que es ahora) recuerdo haber leído en un blog como una madre buscaba la mejor guardería para 1302602916_0su niño, en una de ellas le vendían la moto de que a los seis meses enseñaban a los niños los colores. Otra contaba como a su hija de dos años le habían regalado un juego de colorear y no quería usarlo porque lo asociaba a las fichas que diariamente le obligaban a hacer en la guardería. Con dos años esa niña ya tenía la “obligación” de rellenar una ficha diaria. Pongo las comillas porque quiero pensar que si un día la criatura no quería hacer la ficha, no se la llevaba a casa de deberes.

¿Para que quiere un niño de seis meses aprender los colores? ¿De verdad es sano que a un niño se le haga aprender algo que no necesita? Se habla de no forzar a los niños a andar o a gatear o a ponerse en pie o a quitarles el pañal o el chupete o a comer con cuchara para respetar sus ritmos, pero a la hora de querer que aprendan cosas la cosa cambia, entonces nos parece estupendo “entrenarle” o estimularle para “aprovechar sus capacidades” y que desarrolle “todas sus posibilidades” ¿No es igual de insano forzar a un niño que no está preparado a andar que forzarlo a aprender cosas si no está preparado para ello?. “Es que en las clases de inglés se lo pasa muy bien, solo cantan” ya, y si al niño lo pones en pie y “le ayudas” a andar también se lo pasa muy bien, pero está demostrado que no es bueno para él, y si lo metes en un taca-taca ya ni te cuento lo bien que se lo pasa, pero hay países donde están hasta prohibidos.

Voy a hacer una comparación con algo que conozco relativamente bien y que a mi forma de ver demuestra que la naturaleza es sabia y que por mucho que nos empeñemos en forzarla, ella sigue su curso.

Cuando llega enero/febrero, en invierno, con el frío, te empiezan a entrar las ansias para preparar el huerto (en mi caso, macetohuerto) para la primavera, empiezas a preparar los semilleros, preparas las macetitas, plantas las semillas y dejas el semillero junto a un radiador para que germinen porque si las dejas “sin hacer nada” esas semillas no van a germinar, no lo van a hacer porque aún no es su momento.

Y te pasas meses vigilando los semilleros y dándoles calor y cuidando y haciendo mil cosas para que las plantitas crezcan. Y muchas de esas plantitas no llegan a tirar hacia adelante, porque no es su momento. Y se quedan estancadas por mucho que hagas. Otras si, van creciendo, lentamente.

Y cuando llega la primavera, pasas estas plantitas a macetas o a su sitio definitivo, las que han crecido y las que se han quedado estancadas y como hay varias que no lo han conseguido, llenas el hueco que falta con semillas recién plantadas.

¿Y que es lo que pasa? que en dos o tres semanas todas las plantas están igualadas, las que crecieron, las estancadas y las recién plantadas, estas plantas que has estado meses cuidando están igual de altas, de verdes y de frondosas que las que sembraste meses después. La naturaleza sabe cuando tienen que crecer las plantas, cuando tienen que empezar a desarrollarse y por mucho que nos empeñemos, ella es mas sabia que nosotros.

Pues a MI forma de ver, con los niños pasa algo similar. Puedes coger a un bebé de seis meses y “entrenarlo” cada día para que se aprenda los colores. A mi hija nunca le hemos enseñado ni los colores, ni a contar ni las partes del cuerpo por poner un ejemplo, le hablamos, cantamos con ella, le contamos historias pero solo con el ánimo de entretenernos, no “para que aprenda cosas”. Y resulta que sabe los colores, que sabe donde tiene los ojos y las manos y que el otro día nos sorprendió contando hasta diez. Supongo que como la gran mayoría de los niños de su edad. Puede que haya niños que hayan estado semanas para aprender los colores, a mi hija ahora le dices “esto es verde” y ya está, no hay que repetirlo, ni pasarle bits ni cantárselo mil veces. Solo se le dice una o dos veces y lo aprende, ¿Por que? Pues posiblemente porque ahora está preparada para aprender eso. Claro que yo no puedo presumir de tener una hija de dos años que “casi lee ya” (¿Casi lee o se ha aprendido cosas como un lorito y las repita sin saber que dice?) ¿Pero es que sabes que? Yo no quiero presumir de lo que hace o no hace mi hija, mi hija hará las cosas que quiera o pueda hacer y punto.

En fin, que ese es el motivo por el que creemos que Alba no necesita ir a una guardería “a espabilarse”, por el que no tenemos intención de que vaya a clases de ingles “para que se haga bilingüe” (juuuuasss!!) ni pensamos “estimularla” para que se haga más lista.

Dentro de unos años veremos los resultados.

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