El orinal

AVISO: post escatológico, vamos a hablar de CACA.

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Si, Alba ha empezado a usar el orinal.

No, que nadie se piense que es una superdotada que ya empieza controlar esfínteres.

El tema es que la niña ha heredado mi capacidad de, no hay manera de decirlo finamente, a ver si en valenciano queda más fino, de hacer “cagallons com a punys” (cagallones como puños). Vamos que no es como su padre que caga bolitas de cabra, no, ella a lo grande, como su madre, capaz de hacer cacas del tamaño y grosor y no exagero de su antebrazo.

Y esto provocaba un problema con el pañal, la pobre al intentar hacer caca se encontraba con la barrera del pañal y no hacía en condiciones, se le quedaba todo aplastiñado y no terminaba de salir. Así que la pobre hacía caca por fases.

Comentándolo con mi madre me dijo que porqué no probaba a ponerla en el orinal cuando notara que empezaba a hacer fuerza.

2014-07-18 18.08.03

Fuimos a un bazar chino, compramos un orinal y cuando la nena pone esa cara de ahora no me hables que estoy con otros temas le quito rápidamente el pañal y la siento en el orinal.

Mano de santo oyes, la postura y el no tener barreras le ayuda un montón y la pobre puede descargar de una vez y se queda tan a gusto.

Evidentemente ni se entera de si lleva o no lleva pañal y ni nos hemos planteado el dejar de usarlos, pero por lo menos hemos encontrado la forma de que pueda hacer caca sin problemas.

Y si alguna vez quiero fardar de “Y mi niña mas” siempre puedo decir que empezó a usar el orinal a los 10 meses ^_^

 

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Colechando en el hospital

En la revisión de los 40 días me encontraron un quiste en el ovario derecho. Y no era un quistecito de nada, no señor, era un peacho quiste de seis por ocho centímetros, más grande que un huevo de gallina. Un teratoma me dijeron que era, y al parecer llevaba conmigo desde que yo estaba en el vientre de mi madre, toda la vida vamos. Si miras por Internet descubres que está compuesto de pelo, piel, uñas… Un amor vamos.

Lo que nadie se explica es como no me lo habían visto antes, pues yo tampoco, pero ahí estaba. Y había que quitarlo. Y para eso me tenían que ingresar… con un bebé de mes y poco. Y tendría que estar ingresada de tres a cuatro días.

Y cuando pregunté como podría hacer porque mi bebé estaba con la teta la respuesta en el Hospital Clínico de Valladolid fue: “Pues tendrás que buscarte la vida porque aquí no puede entrar, comprate un sacaleches o algo, pero aquí el bebe no puede entrar”

Así, a bocajarro, lo único que les pude responder fue un “pues si que fomentais la lactancia, si” y la respuesta de la médico fue encogerse de hombros. Muy empática ella.

La enfermera que además es conocida intentó tranquilizarme un poco, “mujer piensa que con las colas y los retrasos seguro que hasta pasada navidad no te operan, la nena ya tendrá cuatro o cinco meses, a lo mejor ya ni toma teta o ya comerá otras cosas”. Estupendo.

Solo de pensar en pasarme 3 o 4 días sin poder ver a mi hija se me partía el alma, no estaba segura de si se resentiría la lactancia, pero bueno seguro que no iba a ser. Aunque estaba segura de que mi madre y mi hermana vendrían a echarme una mano la pobrecita iba a estar tres o cuatro días sin verme.

Decidimos dejar pasar el tiempo y ver que pasaba, como me tenían que llamar antes para el pre-operatorio cuando llegara el momento ya veríamos que hacíamos. Yo empecé a prepararme, a sacarme algo de leche para dejarla congelada y a idear como podrían hacer para que Alba pudiera venir al hospital a tomar teta, ya me veía saliendo a la sala de espera para poder amamantarla o haciendo que me la entraran de extranjis en la habitación. Lo que tenía clarísimo es que no iba a dejar que la cosa se quedara en un “son normas del hospital” y que estaba dispuesta a hablar con quien hiciera falta para que dejaran entrar a mi hija para poder darle el pecho.

Y los meses fueron pasando. Y no me llamaban. Y yo cada vez que lo pensaba me ponía peor, porque una cosa es con un bebe de un mes que “no se entera” pero con los ocho, nueve, diez meses mi hija ya se enteraba de más cosas, y cuanto más crecía más me iba a echar de menos. Llegué a plantearme no operarme, total si llevaba conmigo 44 años el puñetero quiste un par de años más tampoco iba a pasar nada no?

Y un día, cuando Alba estaba a punto de cumplir los 10 meses recibí una llamada del hospital. Me decían que debido a las largas listas de espera de derivaban si quería a un hospital privado. Al principio pensé en decir que no y que así se alargara más la operación, pero luego caí en la cuenta de que peor que en el clínico no podía ser, igual en el hospital privado no me ponían pegas para que me trajeran a la nena un par de veces al día. Así que dije que si. Me dieron un par de hospitales a elegir y elegimos el Sanatorio del Sagrado Corazón. El mejor acierto.

Ya en las pruebas del pre-operatorio pudimos comprobar como todo el personal es super amable. Nosotros íbamos a las pruebas con la nena porque aquí estamos los tres solos y no tenemos con quien dejarla. La mayoría del personal cuando veía a Alba se acercaba a decirle monerías y en ningún momento nos dijeron que la niña no podía estar allí.

Una vez ya tuvimos fecha para la operación, fuimos a preguntar si la nena podría entrar para que le diera pecho. ¿La respuesta? “Si estas dando pecho la niña no puede separarse de ti, ir a la planta dos y hablar con Sor Teresa que es la que lleva el tema de los ingresos”. Sor Teresa que por cierto ya nos conocía porque era de las que se había acercado a decirle cositas a Alba nos dijo que por supuesto que podría venir Alba, es más, tomo nota para que nos dieran una habitación más grande para que pudiéramos estar cómodos y nos dijo que intentaría buscarnos una cuna.

Cuando me llamaron unos días antes para confirmarme que tenía que llevar y la hora a la que tenía que ingresar, hasta la persona que me llamó estaba al tanto de que iba a ir con un bebé porque estaba dando el pecho, vamos que se lo tomaron en serio. Así que nos preparamos para ir al hospital y hasta la trona nos llevamos.

Cuando llegamos a la habitación, nos quedamos flipando, esta es la única foto que tengo, está hecha desde la cama:habitacionhospital

Tela marinera, cabía el carro, la trona y quince cunas!! Uno de los sofás del fondo se hacía cama, así que hasta Juanjo pudo dormir como un rey. Yo creo que en una de las habitaciones normales nos habríamos apañado, solo con que dejaran entrar a Alba ya me conformaba, pero fueron tan amables de ponernos en esta donde se podía hasta bailar.

Al final cuna no nos pusieron, pero tampoco se nos ocurrió ni nombrarlo porque dudo mucho que Alba la hubiera usado y para que íbamos a molestar, si teníamos habitación de sobra.

Resultado, Alba pudo dormir conmigo las dos noches, solo estuvimos separadas la hora escasa que duró la intervención, nos atendieron con una amabilidad exquisita, incluso cuando vieron que Juanjo se preparaba con la nena para salir a comprar algo para comer, le dijeron que ya que el primer día yo no comía que le traían la comida a él, así que el primer día le trajeron la comida (yo ni me acuerdo), la cena y al día siguiente el desayuno. Vamos igualito que en el clínico….

También tuvimos un montón de visitas que teóricamente venían a ver como estaba yo pero que descaradamente eran para ver a Alba, como nos dijo Sor Blanca, es que se ven tan pocos niños por aquí… así que de vez en cuando venía alguien a ver que tal nos iba y de paso a hacerle alguna monería a Alba.

La primera noche intentamos que Alba durmiera con Juanjo pero no hubo manera, así al final la metimos en la cama conmigo, subimos la barrera y tan ricamente que dormimos, la segunda noche directamente ya la pusimos en mi cama. Ya no hubo tercera noche porque en tres días me dieron el alta, yo creo que tener la tranquilidad de poder tener a mi hija conmigo hizo que me recuperara muchísimo antes. Con las vueltas que le dí al tema y lo preocupada que he estado estos meses pensando en lo mal que lo iba a pasar, al final ha sido casi nada gracias a lo bien que me han portado con nosotros.

Me gustaría agradecer desde aquí a todo el personal que nos atendió en el Sanatorio del Sagrado Corazón de Valladolid el trato que nos dio, la comprensión y el cariño con el que nos trataron. Ojalá en todos los hospitales tuvieran el mismo trato y la misma consideración, esto si que es apoyar la lactancia.

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¡Patata!

Si, patata parece ser que va a ser la primera palabra de Alba, además del papapapa y el mamamamama (esto solo cuando llora…) parece ser que su primera palabra va a ser patata. Ni teta ni agua ni guaguau que es lo que parece que es lo primero que dicen por lo que escucho o leo por ahí. Mi niña más original que nadie, ella, PATATA!

patata

Ahora todo es patata, señala cualquier cosa y patata! quiere algo y patata! le dices patata y se troncha de risa, no sé que significado, si es que lo tiene, tendrá para ella, pero ahí estamos todos diciendo patata cada dos por tres, que cualquiera que nos vea va a pensar que nos ha dado un aire.

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Diez meses

El lunes pasado Alba cumplió diez meses. Y ya casi ha pasado una semana. ¡Esto de que el tiempo pasa rapidísimo es una verdad como una casa! La entrada de los nueve meses se ha quedado sin hacer, y la de los ocho también, creo.

En fin, que el tiempo se nos escapa, Alba gatea de lo lindo, ya casi anda sola, se pone en pie sola y apoyada en el sofá se va moviendo. Cogida de las manos corre que se las pela. Es un peligro y para variar, la casa sin acondicionar, así que tengo que estar con mil ojos. Por las mañanas la suelo dejar en una alfombra que pongo en el centro de la sala de estar, yo me siento en el sofá y la vigilo, no puedo despistarme porque como mire a otro lado ya está fuera de la alfombra y avanzando peligrosamente hacia Froi que está tranquilamente tumbado en su cama.

Foto del 11 de Junio, aquí aún hacía fresquete.

Foto del 11 de Junio, aquí aún hacía fresquete.

Encontrar zapatos de su talla y con suela ha sido misión imposible, lo más pequeño que hacen es la talla dieciocho y Alba gasta una diecisiete así que finalmente hemos comprado una dieciocho, le van un pelín grandes pero bueno, como se ajustan con velcros sujetan bien el pie. Desde que tiene zapatos “de verdad” se le nota mucho más suelta andando.

Dormir sigue durmiendo como siempre, muy bien, estas noches que hace algo de calor se despierta alguna vez porque tiene sed, le doy teta y sigue durmiendo, así que en ese aspecto seguimos igual de bien.

Ya tiene dos dientes, los dos de abajo, no le han molestado demasiado, un par de días un poco más teclosa y con más demanda de teta y poco más. Los de arriba creo que van a dar un poco más de guerra, por lo menos eso parece, a ver si salen ya.

Si la llamas por su nombre gira la cabeza, ya se reconoce, pero lo de los cinco lobitos, la tita pon un coco o las palmas palmitas dice que pa tu tía. Si le cantas te mira y se ríe pero nada más. Lo que si que hace cuando está contenta o algo le llama la atención es dar palmas, con una energía y entusiasmo tremendos. Pero como aproveches y le cantes lo de las palmas palmitas la tía automáticamente deja de dar palmas.

Con la alimentación complementaria estamos muy contentos, Alba come ya prácticamente de todo, cada mañana desayuna las fresas que recolectamos del macetohuerto que suelen ser cuatro o cinco, los papis estamos comiendo más bien pocas porque le encantan y es una gozada ver como se las come a dos manos. Así que berberechos no sé, pero fresas, pocas 😀

El pescado y la carne le gustan y se los come bastante bien, el pescado mejor, supongo que porque es más blandito pero lo que de verdad le pirran son las verduras y la fruta. Las cerezas son su último descubrimiento y no tiene fondo, deja de comerlas porque dejo de ofrecerle.

Las verduras le gustan todas, con el pisto disfruta un montón, el pimiento y el calabacín los saborea con fruición, la verdad es que da gusto verla comer. El día que hago arroz con pollo o con conejo la carne la toca poco, el arroz se lo come bien pero es ver las judías verdes y los garrofones y ya no hay nada más, le gustan mucho.

El yogur le gusta pero no le vuelve loca, no le doy mucho, normalmente le ofrezco cuando como yo y alguna cucharada cae pero puede pasar sin él perfectamente, y eso que es hecho en casa y me sale buenísimo! El pan y las tortas de cereales se las suelo ofrecer cuando salimos a pasear, le gusta mucho ir en el carrito mientras se come una torta de arroz, esta semana hemos descubierto las tortas de maíz, a ver que tal, aún no hemos empezado el paquete. Galletas come las que hago en casa, alguna galleta maría industrial ha comido pero no me gustan porque además de mucha azúcar casi todas están hechas con aceite de palma.

Lo que he descubierto es que ya no le gustan los trozos grandes ni tener mucha comida delante, ya hace semanas que hace la pinza así que lo que hago es ofrecerle la comida en trozos pequeños y poco a poco, si le pongo muchos trozos se agobia y hace barrido para despejar (para alborozo de Froi, claro, que se pone las botas) así que se los voy dando poco a poco de forma que nunca tiene más de cuatro trozos en la bandeja, cuando deja de comer y empieza a “guarrear” se que ha terminado. A no ser que vea las cerezas o fresas claro, para eso siempre hay hueco.

El agua se la ofrezco en vaso directamente, bebe hasta que no tiene sed y cuando empieza a dejar que se escape quiere decir que ya no quiere más. Para la calle llevo una botella de agua normal con un tapón con pico que venía en una de las canastillas gratuitas.

El carrito parece que ahora lo tolera más, seguimos porteando porque es cómodo pero como ahora hace más calor hay veces que salimos a pasear con el carrito, aún así dos de cada tres veces volvemos con la nena en brazos y empujando el carro vacío. Menos mal que salió bien de precio porque se va a quedar nuevo.

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Oye, que al final tendremos comuna y todo…

Pues si, después de mi “amarga” queja por ser considerados los hippies del pueblo, aunque, mas que considerados creo que tendría que decir “autoconsiderados” porque hasta donde yo sé, nadie en el pueblo nos ha llamado hippies, bueno, a lo lo que iba, que me disperso, que después de comentar que eramos los únicos que porteaban, lactaban, colechaban y blweaban, resulta que no, que hay más.

grupocrianzaY hasta se ha formado un grupo de crianza, con sus reuniones mensuales y todo 🙂 vamos, que ya tenemos tribu.

La responsable de todo es Sheyla, a la que podéis seguir desde aquí: elalmaylalactanciaaldescubierto.contuapego.com.es un culo inquieto, casi tan inquieto como yo, que se ha arremangaó y se ha metido en el berenjenal de intentar coordinar a un grupo de padres zumbaos preocupados por la crianza de sus hijos.

Y ya hemos tenido la primera reunión y todo, así que la cosa marcha. La verdad es que estoy muy contenta porque echaba de menos algo de este estilo.

Así que ya sabes, si eres de Tudela de Duero y quieres unirte a nosotros, en el blog de Sheyla tienes toda la información.

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Otro vestido con historia

vestidoalba02Ayer estaba yo con ganas de hacerle algo a mi niña, puede que para demostrar que no soy una madre desnaturalizada a pesar de que mi hija con casi un año aún no tenga habitación o simplemente porque tenía ganas de hacerle algo.

Una de las cosas que me duele es que mi hija no va a conoces a tres de sus abuelos, solo le queda una abuela, mi madre.

Se seguro que si la madre de Juanjo aún estuviera con nosotros, mi hija tendría en estos momentos un montón de cositas hechas por ella, y aunque mi cuñada ha decidido tomar el relevo y le ha hecho varias cositas (prometo enseñarlas en otra entrada) me da pena que no pueda tener nada hecho por su abuela.

vestidoAlba01Si recordáis ya en su momento le hice las sábanas de la cuna aprovechando que en casa habían un montón de sábanas hechas por ella. Se que es una tontería, pero esas sabanas las hizo la abuela de Alba, para mi era una forma de que pudiera usar algo hecho por su abuela.

Bueno, pues como en casa hay sábanas aún para llenar varios armarios, decidí que mi hija iba a tener por lo menos un vestido hecho “a medias” por su abuela, busque entre las que sábanas y encontré una funda con una puntilla muy bonita, así que decidí usarla para hacerle un vestido a Alba, es el típico vestido “funda de almohada” muy sencillo de hacer, en Internet hay miles de tutoriales, de hecho es tan sencillo de hacer que lo he cosido a mano porque terminaba antes que sacando la máquina de coser, he aprovechado unas cintas que tenía por casa y ha quedado muy resultón. La “edad” del vestido no sé cual será, pero Juanjo está convencido de que estas sábanas vinieron de Tiana con ellos, así que más de 30 años, seguro. Será otra de las cosas que guardaré para que lo tenga ella cuando sea mayor y quien sabe si en un futuro mi nieta lo usará también.

¡Creo que con el otro lado le haré una falda cuando sea más mayor!

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